Bulimia nerviosa: pérdida de control y culpa que se alternan.
Información rigurosa y sin estigma sobre la bulimia nerviosa: qué es, cómo se manifiesta y cómo se trata. Los episodios suelen vivirse en secreto y con mucha vergüenza, así que desde fuera puede pasar desapercibida durante años. Aquí encontrarás en qué señales fijarte y por dónde empezar a pedir ayuda, sin esperar a que la situación sea grave.
La bulimia nerviosa
La bulimia nerviosa se caracteriza por episodios recurrentes de ingesta excesiva de comida —los llamados atracones— seguidos de conductas para compensar el aumento de peso temido: vómito inducido, uso de laxantes, ejercicio compulsivo u otras purgas. Durante el atracón, la persona siente que ha perdido el control. Después del episodio, suele aparecer una culpa o malestar muy intensos.
Como la anorexia, la bulimia no es una elección ni un problema de fuerza de voluntad. Es una enfermedad mental que requiere atención especializada.
La bulimia nerviosa es con frecuencia invisible: las personas que la padecen suelen tener un peso en rango normal, lo que dificulta su detección. Muchas personas conviven con la enfermedad durante años sin que nadie a su alrededor lo sepa.
Cómo se manifiesta
La bulimia no siempre es visible desde fuera. Las personas que la padecen suelen esforzarse mucho por ocultarla, y muchas sienten una gran vergüenza al respecto.
- Episodios de ingesta de grandes cantidades de comida en poco tiempo, con sensación de pérdida de control
- Conductas compensatorias tras el atracón: vómito inducido, uso de laxantes o diuréticos, ayuno o ejercicio excesivo
- Preocupación intensa por el peso y la figura corporal
- Ciclos que se repiten, con intentos de control que generan más episodios
- Sentimientos de culpa, vergüenza y secretismo alrededor de la conducta
Si te reconoces en esta descripción o conoces a alguien que puede estar pasando por esto, pedir ayuda es posible. No hace falta esperar a que sea "suficientemente grave".
Qué la caracteriza y qué puede provocar
Rasgos principales
- Pérdida del control de la ingesta con periodos de ayunos o ejercicio compensatorio
- Miedo a engordar
- Impulsividad en distintos ámbitos: alimentario, sexual, económico, consumo de sustancias
- Baja tolerancia a la frustración, con búsqueda de nuevos proyectos y abandono de los mismos
- Cambios de humor frecuentes, alternando momentos entusiastas y depresivos
- Dificultad para establecer relaciones profundas, en ocasiones con dependencias patológicas
- Tendencia a las mentiras, algunas para ocultar y otras innecesarias
Posibles consecuencias físicas
- Problemas dentales y digestivos
- Halitosis
- Caída del cabello, las uñas y las pestañas
- Piel seca y quebradiza
- Palidez
- Temblores
Cómo se trata
El tratamiento de la bulimia nerviosa combina atención psicológica (especialmente la terapia cognitivo-conductual, que ha demostrado una alta eficacia), orientación nutricional y, cuando es necesario, apoyo médico para las complicaciones físicas.
En ADANER ofrecemos grupos de apoyo para personas afectadas y sus familias, que complementan el tratamiento clínico y ayudan a reducir el aislamiento que tan frecuentemente acompaña a la bulimia.